Juan Ayuso se retira con problemas digestivos y el ciclismo español se dispone a entonar un blues, el lamento del corredor que no llega, cuando Alex Aranburu, guipuzcoano de caserío y ojos claros, lanza tres gritos de aleluya. El primero, en el terrible muro de Legina, un camino sin más, irregular, asfaltado hace tiempo y 100 metros al 17%, a 10 kilómetros de meta, un valle oscuro, altos robles, silencio que solo perturba el rugido de la moto que le abre paso; el segundo, en las diabólicos curvas del descenso hacia la autovía; el tercero, el alarido final, exultante, en la cuesta final empinadísima de la llegada a Galdakao. A su espalda, se resigna el noruego Tobias Johannsessen, al que ha torturado hasta rendirlo.
Alex Aranburu consigue la primera victoria del año del ciclismo español en el WorldTour
Fuente original: El País →