Grenadier
sports

Marruecos le regala el partido a Francia

Marruecos pareció saltar al terreno de juego con un único objetivo: sobrevivir. Renunció a atacar y transmitió desde el primer minuto la sensación de que su plan consistía en resistir los noventa minutos para jugarse el pase en la prórroga o en una tanda de penaltis.

La estadística lo resume mejor que cualquier análisis: durante toda la primera mitad no realizó ni un solo disparo entre los tres palos. Un planteamiento tan conservador puede resultar efectivo por momentos, pero exige rozar la perfección defensiva, especialmente cuando enfrente está una selección del nivel de Francia.

Y esa perfección nunca llegó. Es cierto que los franceses tampoco ofrecieron su versión más brillante. Olise y Dembélé estuvieron lejos de desequilibrar como acostumbran, y el juego ofensivo de los de Deschamps fue más espeso de lo esperado. Sin embargo, el dominio siempre les perteneció. Francia acumuló ocasiones, monopolizó la posesión y dio la sensación de que el gol acabaría llegando tarde o temprano.

El encuentro cambió definitivamente en el minuto 60. Mbappé, protagonista hasta entonces por el penalti desperdiciado, se redimió con un auténtico golazo que rompió el equilibrio y le permitió igualar a Messi en la lucha por el Pichichi del Mundial. Apenas seis minutos después apareció Dembélé, prácticamente desaparecido hasta ese momento, para firmar el 2-0 y cerrar un partido que Marruecos nunca dio la impresión de poder remontar.

No fue un gran espectáculo. Más bien todo lo contrario. Marruecos apostó por minimizar riesgos, pero acabó asumiendo el mayor de todos: renunciar al ataque. Porque el fútbol rara vez premia a quien solo piensa en defender.

Ahora todas las miradas se dirigen hacia España. Si supera a Bélgica, tendrá la oportunidad de demostrar que Francia no es un rival invencible. Un posible duelo entre ambas selecciones tendría todos los ingredientes de una final anticipada.

Fuente original: www.sport.es →