Si algo nos está dejando estos primeros días de Mundial es la dificultad de las selecciones europeas para sacar adelante sus partidos. Cierto que Alemania (7-1) y Suecia (5-1) golearon, respectivamente, a la débil Curaçao y a una Túnez que ya se ha cobrado la continuidad de su técnico, Sabri Lamouchi, en pleno Mundial, pero se puede decir que son las excepciones, Y es que, pese a que hay varios factores que lo pueden explicar, no deja de sorprender el triste balance de las selecciones del viejo continente. Y es que favoritas como España o de un segundo escalón como Países Bajos o Bélgica ya se han pegado el primer batacazo. Y seguro que habrá muchas más sorpresas.
Además de Alemania y Suecia, también venció Escocia a Haití, eso sí, por la mínima (1-0). El resto han sido empates y derrotas de las europeas a la espera de que hagan su primera aparición en esta cita mundialista Francia (este martes a las 21.00 horas ante Senegal), Noruega (ante Irak), Austria (frente a Jordania), Portugal (que se mide a RD Congo) y las selecciones de Inglaterra y Croacia, que se enfrentan entre sí el miércoles a las 22.00 horas para cerrar la primera jornada de este novedoso Mundial de 48 selecciones.
Dos derrotas y muchos empates
La República Checa sucumbió ante Corea del Sur (2-1) y Turquía, que juega para la Confederación europea, fue doblegada 2-0 por una Australia que, aunque geográficamente ubicada en Oceanía, participa en las eliminatorias asiáticas.
Por su parte, Bosnia empató contra Canadá (1-1), Suiza se durmió ante la Catar de Julen Lopetegui (1-1), Japón se le subió a las barbas de Países Bajos (2-2) y seguramente el resultado más inesperado, Cabo Verde le arañó un empate sin goles a una España que parte como una de las grandes candidatas a sumar su segunda estrella mundialista.
El balance para las selecciones europeas es, por lo tanto, de 3 victorias, 5 empates y 2 derrotas. Muy por debajo de lo esperado.
Las causas, de todo tipo
Entre los factores que pueden explicar este mal inicio de los países del viejo continente, donde se agolpan la mayoría de los favoritos (excepto Argentina y una Brasil que tampoco pudo ganar, en su caso, a Marruecos, 1-1) encontramos el cansancio de los futbolistas europeas, la mayoría de ellos integrantes de las grandes Ligas.
Lo explicó el propio Marcelo Bielsa, el seleccionador de Uruguay, cuando puso el acento en el hecho de que hay futbolistas que llevan dos veranos consecutivos sin hacer prácticamente vacaciones porque el año pasado tocó jugar el Mundial de Clubes. La exigencia es máxima y se paga.
A Países Bajos se le apreció, por ejemplo, con un ritmo lentísimo frente a Japón, como si el Mundial, en vez de estar arrancando, estuviera ya en una fase más avanzada. La carga de partidos que arrastran los futbolistas es bestial.
Y más tras la ampliación del Mundial a 48 selecciones, lo que también ha propiciado, y éste sí es un aspecto positivo, la irrupción de selecciones poco habituales que juegan con desparpajo y ganas de comerse el mundo. Como Cabo Verde.
Otro factor que se debe tener en cuenta en este Mundial organizado por tres países (Estados Unidos, México y Canadá) son las grandes distancias que tendrán que hacer todos los combinados y que tanto se puede jugar en la altura de Ciudad de México como al nivel del mar en Miami. Sin duda, cuantos más condicionantes haya, muchas más sorpresas se van a ver.