Jaume Betrián, cofundador de Plesh: "Los deportistas tienen la posibilidad de disfrutar de algo dulce sin renunciar a cuidarse"
Jaume Betrián (Barcelona) es el CEO y cofundador de Plesh, una joven marca que quiere cambiar las reglas del juego en el mercado de los snacks de chocolate. Con una propuesta basada en el placer sin azúcares añadidos, la compañía ha crecido a gran velocidad y ya cuenta con el respaldo de nombres muy ligados al deporte como Gerard Piqué y Marc Gasol. Con presencia en más de 500 puntos de venta y la mirada puesta en la expansión europea, Betrián atiende a SPORT para hablar del crecimiento de Plesh, de sus próximos retos y de su ambición por plantar cara a los gigantes históricos del sector. afnews.co.za
¿Cómo estás? ¿Has podido bajar un poco el ritmo este verano después de un año tan intenso para la marca?
Estoy muy bien, muchas gracias. Parar, la verdad, no estamos parando demasiado. Esperamos un verano bastante movido porque tenemos novedades de cara a septiembre y prevemos un crecimiento muy importante. Por eso, estamos preparando toda la parte operativa para poder afrontarlo.
Para quienes todavía no conozcan Plesh, ¿cómo presentarías la marca?
En Plesh elaboramos snacks de chocolate igual de deliciosos, crujientes y sabrosos que los snacks de chocolate de toda la vida, pero sin utilizar azúcares añadidos.
Ahí está precisamente la clave: conseguir mantener el sabor sin recurrir al azúcar.
¿Crees que cada vez existe una mayor preocupación por reducir el consumo de azúcar?
Sí. Creo que, en general, todos somos cada vez más conscientes de que abusar del azúcar es muy perjudicial para nuestra salud.
Al mismo tiempo, todos somos golosos y nos gusta darnos un premio de vez en cuando. Plesh se sitúa precisamente en ese punto: en la posibilidad de darte un capricho y seguir disfrutando de algo dulce, pero sin las consecuencias negativas.
¿Cómo surgió la idea de crear Plesh?
Surgió, en parte, de una experiencia personal. Intentaba cuidarme, practicar deporte y ser coherente con mi estilo de vida, pero, al mismo tiempo, somos humanos.
Yo me cuido para poder disfrutar de la vida, no porque tenga una enfermedad o una dolencia. Sin embargo, cuando me apetecía algo dulce, siempre acababa recurriendo a las marcas de toda la vida porque proporcionaban ese sabor nostálgico y ese recuerdo de placer y disfrute que había tenido durante toda mi vida.
Entonces empecé a preguntarme por qué no podía encontrar un snack que me ofreciera esa parte de placer, pero sin una sobrecarga de azúcares añadidos. Esa fue la génesis de la idea.
¿Cómo se incorporaron al proyecto tus dos cofundadores?
Me junté con Juan y Adri, mis cofundadores, y nos planteamos el reto de conseguir la textura, el dulzor y toda esa experiencia que tanto nos gustaba, pero sin utilizar azúcares añadidos.
A partir de ahí desarrollamos la formulación, después construimos la marca y, posteriormente, comenzamos a trabajar en la distribución y en todo el crecimiento que estamos experimentando.
Entráis en un mercado con marcas muy conocidas y consolidadas. ¿Cuál es vuestra principal diferencia respecto a ellas?
Nuestra principal diferencia es que hemos sustituido los azúcares añadidos por una mezcla de fibras vegetales que, a través de un proceso de producción propio, cristalizan y endulzan en una proporción equivalente a la del azúcar convencional. Ese es nuestro gran elemento diferencial.
¿Existe el riesgo de que el consumidor perciba estos productos como algo demasiado funcional o vinculado exclusivamente a la salud?
Sí. Muchas veces se comete el error de enfocarlo todo desde un punto de vista muy funcional porque, en realidad, esa funcionalidad es la que proporciona el elemento diferencial.
Sin embargo, cuando una persona toma un snack de chocolate no está buscando un producto funcional, sino placer. Por eso Plesh procede de la palabra inglesa “pleasure”, que significa placer.
De ahí también nace la construcción de la marca: desde un punto de vista más gamberro, informal y, sobre todo, centrado en el disfrute.
¿Qué respuesta habéis recibido por parte de los consumidores?
El feedback está siendo muy positivo. A veces, incluso, resulta sorprendente. Hay personas que prueban el producto y su primera reacción es decir que no puede ser que no lleve azúcares añadidos.
Esperaban encontrar algo mucho más seco, sin esa textura, ese dulzor o esa sensación crujiente.
¿Esa primera impresión es importante para conseguir que vuelvan a comprar?
Totalmente. Esa reacción tan positiva hace que, simplemente realizando una acción de sampling y dando a probar el producto, la gente se enganche, comience a seguirnos, lo comparta y posteriormente lo compre.
Al final, por muy funcional o beneficioso que pueda ser un producto para la salud, si no está bueno, normalmente no vuelves a comprarlo.
Una de vuestras vías de venta es la página web, que tiene una identidad muy marcada. ¿Qué importancia tiene la estrategia digital para Plesh?
Es absolutamente fundamental. Las marcas tradicionales se construyeron a través de canales como la televisión, el cine, la radio o la publicidad exterior.
Hoy en día, conectar con la gente sin recurrir al entorno digital y sin crear una comunidad propia es extraordinariamente difícil, porque la atención se encuentra en otros canales.
¿Qué función cumple vuestra página web dentro de esa estrategia?
Es un pilar fundamental tanto para explicar qué hay detrás del concepto de indulgencia sin renuncias ni consecuencias como para vender nuestros productos.
Es un canal directo para las personas que no tienen cerca una tienda en la que esté disponible Plesh y quieren comprarlo.
Sin embargo, es verdad que un snack de chocolate es un producto muy vinculado a la compra por impulso. Si tienes que esperar 24 horas para recibirlo, ese impulso probablemente ya habrá pasado.
¿Por eso es tan importante ampliar la distribución física?
Sí. Nuestra obsesión es conseguir distribución y convertirnos en lo que yo siempre defino como una marca inevitable.
Queremos que, estés donde estés, cuando tengas ese momento en el que te apetezca darte un capricho, entre las opciones disponibles haya un producto de Plesh.
Ya estáis presentes en más de 500 puntos de venta. ¿Cómo habéis gestionado un crecimiento tan rápido?
Es un reto en todos los sentidos. Creces más rápido de lo que te permite el tiempo disponible para ampliar el equipo, las estructuras o los procesos.
Sin embargo, creo que es algo bastante natural en cualquier startup que avanza a un ritmo muy acelerado.
En una empresa de alimentación, ¿cuál es el principal desafío asociado a ese crecimiento?
El gran reto se encuentra en la capacidad productiva. A veces te encuentras con ciertas limitaciones porque has realizado una previsión de ventas y has acordado previamente una determinada capacidad con tus socios productivos.
El problema aparece cuando las ventas se multiplican por dos, por tres, por cuatro o por cinco respecto a lo previsto. En ese momento, las fábricas con las que contabas pueden no disponer de capacidad suficiente.
Ahora mismo, una parte importante de nuestro trabajo consiste en garantizar que tenemos la capacidad productiva necesaria para abastecer toda la demanda que estamos generando.
Además de la página web, las redes sociales son otro de vuestros grandes canales. ¿Qué papel desempeñan dentro del proyecto?
Las redes sociales representan ese punto de comunidad, conexión y creación de contenido. Nos permiten explicar nuestra historia, compartir los retos y ser muy transparentes.
Esa transparencia también nos diferencia probablemente de las grandes marcas. Podemos reconocer que todavía hay cosas en las que no somos perfectos y, al mismo tiempo, enseñar que estamos trabajando para conseguirlo.
¿Por qué es tan importante crear una comunidad alrededor del producto?
El producto es muy importante, pero generar un cambio cultural en una categoría como la de los snacks de chocolate, que está presente en la mente y en el día a día de todo el mundo, solo es posible a través de la cultura.
Esa cultura la mueve la comunidad. Por eso es fundamental construir una comunidad propia y colaborar con grupos de personas afines, ya sean creadores de contenido o influencers. Todo ello permite dar visibilidad al proyecto, despertar el interés de la gente y conseguir que pruebe el producto, lo comparta y finalmente lo compre.
Entre vuestros inversores se encuentran deportistas de élite como Marc Gasol y Gerard Piqué. ¿Cómo se produce esa conexión?
Es el resultado de mi trayectoria previa. He tenido otros proyectos emprendedores en los que he contado con la suerte de tener como inversores o colaboradores a perfiles procedentes del mundo del deporte.
Cuando construyes un nuevo proyecto, hay personas que te abren una puerta que probablemente no te abrirían si se tratara de tu primera experiencia empresarial.
¿El propio concepto de Plesh también resulta atractivo para los deportistas?
Sí. Existe otro elemento que acaba de dar sentido a esa relación: el propio producto.
Un deportista de élite probablemente ha tenido que restringir durante muchos años de su carrera el consumo de este tipo de productos. Por eso, la posibilidad de disfrutar de algo dulce sin renunciar a cuidarse o a introducir en su cuerpo un producto nutritivo genera una conexión muy directa. Creo que eso también facilita el encaje con el proyecto.
¿Qué significa para vosotros contar con el respaldo de deportistas de ese nivel?
En primer lugar, supone una gran responsabilidad. La exposición que tienes es mayor y, por tanto, también aumentan las expectativas y el nivel de exigencia.
Además, existe la posibilidad de que medios de comunicación, plataformas o perfiles con muchos seguidores se hagan eco del proyecto, de la marca y de todo lo que estamos haciendo. Eso te permite partir de una audiencia que ya estaba construida previamente.
¿También aporta credibilidad a una marca joven?
Sí. Este tipo de proyectos tienen que ganarse la credibilidad por sí mismos, y creo que nosotros también lo estamos haciendo.
Sin embargo, es verdad que contar desde el inicio con personas de este perfil apoyando el proyecto proporciona un plus de credibilidad.
¿Os planteáis ampliar en el futuro la lista de deportistas o personalidades que participan como inversores?
Más que un objetivo concreto, podría formar parte de nuestra estrategia. Actualmente, los perfiles que ya cuentan con una audiencia propia desempeñan un papel similar al que antiguamente tenían la televisión o los canales convencionales. Por eso, tendría todo el sentido que, como parte de nuestro desarrollo, más perfiles se unieran a la misión de Plesh.
¿Cuáles son los principales objetivos de la marca para los próximos años?
Nuestra intención es que Plesh se convierta en una marca global. Evidentemente, queremos comenzar por Europa, porque son los mercados que tenemos más cerca y donde creemos que existe una oportunidad para seguir revolucionando el segmento de los snacks dulces.
Para conseguirlo necesitaremos ampliar el equipo, aumentar la capacidad productiva y hacer crecer la distribución.Seguramente también necesitaremos más inversión, porque todo este proceso requerirá financiación.
Más allá del crecimiento empresarial, ¿qué cambio queréis provocar en el sector?
Nuestro objetivo más global es demostrar que la indulgencia puede existir sin azúcares añadidos.
Queremos conseguir que el resto de la categoría también tenga que cambiar. Queremos forzar un poco la maquinaria de aquellas compañías que llevan 100 años haciendo exactamente lo mismo sin que nadie las cuestione. Plesh quiere ser ese elemento disruptor que cuestione el statu quo y lidere el cambio.
¿Crees que ha llegado el momento de que una marca joven lidere esa transformación?
Sí. Durante muchos años hemos tenido marcas que se han convertido en los grandes referentes de estas categorías. Creo que ha llegado el momento de que aparezca una marca más joven, fresca, desvinculada de ese pasado y completamente libre para cuestionar el modelo actual y generar un cambio.
¿Sois la única marca que ofrece actualmente una propuesta de este tipo?
Creo que, en Europa, somos el referente. Existen algunas marcas que comenzaron en el mundo de las barritas proteicas y que se han dado cuenta de que la categoría de las chocolatinas y los snacks de chocolate tiene un volumen de ventas y de consumo muy superior. Algunas de ellas ya están empezando a lanzar productos que intentan replicar un snack más indulgente.
¿Qué diferencia a Plesh de esas marcas procedentes del ámbito de la nutrición deportiva?
La diferencia es que Plesh ha nacido directamente como una revolución dentro del snack indulgente. No hemos nacido desde una barrita proteica o desde un producto puramente funcional para después acercarnos al chocolate. Nuestra marca se ha creado desde el principio con el objetivo de transformar esa categoría. Por eso creo que somos actualmente el referente en Europa.
El calor puede ser uno de los grandes retos para una marca de chocolate. ¿Cómo afrontáis los meses de verano?
El consumo de chocolate tiene una estacionalidad muy clara. En verano no apetece demasiado consumir chocolate en la playa y, además, puede resultar bastante incómodo.
Por eso observamos que durante el verano la demanda disminuye en algunos canales.
Sin embargo, hay otros puntos de venta en los que el consumo aumenta durante esos meses, ¿no?
Sí. Hay canales como los aeropuertos o los propios aviones en los que el tráfico aumenta porque hay muchas más personas viajando.
También estamos presentes, por ejemplo, en las cartas de Vueling. En esos momentos sí existe un consumo de snacks dulces y no hay un problema relacionado con la temperatura.
¿El principal problema está entonces en la distribución y la conservación del producto?
Sí. Durante el verano es un reto distribuir el producto y tenerlo en determinadas tiendas. Puede ocurrir que un establecimiento cierre el aire acondicionado por la noche mientras el producto permanece en la zona de cajas, expuesto a temperaturas elevadas.
¿Habéis intentado convertir ese problema en una oportunidad creativa?
Siempre lo hemos entendido como un reto creativo. Si el producto se derrite, por ejemplo, puedes ponerlo en el congelador y convertirlo prácticamente en una barrita o una tableta de chocolate con todo el Plesh derretido. Hemos realizado muchos juegos y acciones alrededor de esta idea.
También estamos desarrollando colaboraciones con alguna marca de helados que ha creado un sabor de Plesh. De esta manera, puedes seguir disfrutando de Plesh durante el verano, pero en formato helado.
¿Cuál es actualmente vuestro producto estrella?
El producto que más vendemos son las almendras recubiertas de chocolate y fibras vegetales. La versión de chocolate es la número uno, aunque la de chocolate negro también funciona realmente bien.
¿Tenéis previsto lanzar nuevos productos próximamente?
Tenemos preparada una innovación para septiembre que creo que va a funcionar muy, muy bien. Además, recuerda a un producto que tiene un volumen de ventas muy elevado.
¿La formulación de Plesh os permite explorar diferentes formatos?
Sí. Creo que una de nuestras grandes virtudes es que la combinación de fibras vegetales que aporta el dulzor y las texturas se puede aplicar a infinidad de formatos y momentos de consumo.
El objetivo de Plesh es seguir desarrollando productos para que, en cualquier momento o ante cualquier preferencia relacionada con los snacks, el chocolate o los productos dulces, el consumidor pueda disponer de una alternativa sin azúcares añadidos.
¿Las almendras recubiertas de chocolate son también tu producto favorito?
Sí, también son mis favoritas.
¿Dónde te gustaría ver a Plesh dentro de cinco años?
Me gustaría que hubiéramos conseguido liderar este cambio y plantear al mercado una pregunta: por qué tenemos que seguir haciendo las cosas como siempre si existe una nueva manera de hacerlas que ofrece el mismo resultado y la misma experiencia, pero sin toda la parte negativa añadida.
Si conseguimos generar ese cuestionamiento, creo que habremos cumplido nuestra misión.
¿Qué posición debería ocupar la compañía para considerar que habéis alcanzado ese objetivo?
Deberíamos encontrarnos en una posición de liderazgo en los mercados en los que estamos presentes, con unas ventas consolidadas y una rentabilidad sólida.
También es muy probable que, en ese momento, tengamos un catálogo de productos mucho más amplio que el actual.
<![CDATA[Toluca no perdona en el Nemesio Diez: vence a Dallas y firma su pase a cuartos de la Leagues Cup]]>
Con un triunfo incontestable de 3-1 sobre el FC Dallas, Toluca certificó su boleto directo a los cuartos de final de la Leagues Cup. Los Diablos consumaron la encomienda junto a América, Cruz Azul y León, erigiéndose además como el único club mexicano que supo exprimir la ventaja de jugar como local sus dos partidos de la fase de grupos en el Estadio Nemesio Diez, además de esté sobre Dallas, le ganaron 3-0 al Seattle Sounders.
El duelo nació vibrante, ajeno al cálculo táctico. Apenas al minuto 7, Alexis Vega cobró con pulso firme un tiro penal que superó la resistencia del canadiense Jonathan Sirois. El estallido local fue, sin embargo, efímero.
El FC DALLAS INTENTÓ ESTROPEAR LA FIESTA
Apenas dos minutos después, el croata Petar Musa capturó un rebote huérfano dentro del área para devolver las tablas al marcador y sembrar cierta incertidumbre, sobre todo porque echó un baldazo de agua al pastel del primer gol toluqueño.
Dallas amenazó con alterar el libreto mediante un intento bombeado de Logan Farrington, pero la jerarquía mexiquense terminó por imponer su peso. Justo cuando el primer acto agonizaba en el añadido (45+2'), el uruguayo Federico Viñas emergió para empujar el balón a las redes y restituir una ventaja psicológica clave.
El golpe definitivo llegó al minuto 50. Erick Gutiérrez cazó un balón fuera del área y dibujó un soberbio disparo de larga distancia que perforó la portería visitante, demostrando que le queda cuerda a pesar de su veteranía. Un golazo que liquidó las pretensiones texanas, más allá de una intervención certera del guardameta Luis García ante Kaick da Silva. Toluca ya espera rival en cuartos de final, resguardado en la solidez de sus dominios.
]]>15 españoles, este jueves en los Europeos de Birmingham
Tras una gran mañana y una tarde muy negativa, la selección española afronta este jueves con ánimos renovados la cuarta jornada de los Campeonatos de Europa de Atletismo al aire libre que se están disputando en el Alexander Stadium de Birmingham y que concluirán el domingo con la séptima doble sesión en siete días.
En total, serán 15 los españoles en liza en un día con cuatro momentos culminantes, todos ellos por la tarde. Mohamed Attaoui y David Barroso disputarán la final de 800 metros, Diego Casas lanzará entre los mejores en disco y Jaël Bestué cerrará el día en la de 200 metros. Por la mañana destaca la presencia de las jóvenes Rocío Arroyo y Marta Mitjans en las semifinales de las dos vueltas a la pista.
11.55 horas. Altura femenina (clasificación). Una Stancev
Los inexistentes brotes verdes en la altura masculina son una realidad en la femenina, con Una Stancev en la clasificación de la altura este jueves a las 11.55 horas y con la recentísima medalla de plata de la palentina Aitana Alonso en los Mundiales sub'20 de Eugene con su marca personal con tan solo 18 años (1,90). Será la décima en saltar en el Grupo B.
La atleta nacida en Serbia y afincadas desde muy niña en tierras malagueñas llega con 1.90 como marca del año y con 1,91 como mejor registro (tercera española de la historia). Precisamente le piden 191 centímetros o acabar entre las 12 primeras, por lo que tiene opciones de emular a la gran Ruth Beitia como última finalista continental (la cántabra se colgó tres oros).
La 'recordwoman' universal Yaroslava Mahuchikh con 2,10 metros (2,03 en 2026) parte como única favorita, ya que en Europa no tiene a las australianas Eleanor Patterson ni Nicola Olyslagers que le han dado algún disgusto recientemente. Ojo también a la serbia Angelina Topic (2,00), a la montenegrina Marija Vukovic y a la polaca Maria Zozdik (ambas 1,98 este año).
12.05 horas. 200 metros masculinos (series). Oriol Sánchez
El catalán Oriol Sánchez ha sido una bocanada de aire fresco en el doble hectómetro. Con 20 años cumplidos en febrero, el atleta del Hospitalet Atlètic se proclamó en Cáceres campeón de España sub'23 el 11 de julio con 20.73 y 13 días después repitió en Málaga con el oro absoluto (20.79), superando a los internacionales Adrià Alfonso (20.81) y Andoni Calbano (20.84).
En su debut como internacional absoluto, el discípulo de Albert Balada disputará las series con 24 participantes y 13 billetes para las 'semis' de las 21.05 horas. Saldrá por la calle 8 en la tercera serie a las 12.19 horas y su récord personal de 20.68 que ha realizado este año lo sitúan quinto en su carrera y decimotercero en el global. Tendrá que estar muy cerca de su mejor marca.
12.30 horas. 3.000 obstáculos masculinos (semifinales). Dani Arce y Alejandro Quijada
Los 3.000 metros obstáculos vivirán este jueves las dos semifinales masculinas con doble presencia española. El burgalés Dani Arce tratará de subir al podio por segunda vez tras su bronce hace cuatro años en Múnich (por la descalificación posterior por dopaje del italiano Ahmed Abdelwahed). Para ello lo primero será acabar de los ocho primeros en la segunda serie con la seguridad que le dan sus 8:11.42 de este año y su marca personal de 8:08.45. Será a las 12.43 horas en la segunda serie, con el alemán Karl Bebendorf como gran figura con sus 8:05.55 que lo sitúan sexto de la historia en el Viejo Continente.
También parte con muchas opciones de pasar a la final a 12.30 horas en la primera semifinal Alejandro Quijada, campeón europeo sub'23 hace tres años en Espoo. El madrileño ha acreditado este año 8:17.34, un registro que lo situaría cuarto en una carrera en la que estará el flamante nuevo poseedor del récord continental, el alemán Frederik Ruppert (7:57.80). El objetivo del dúo español será lograr el pase a la final del domingo.
13.10 horas. 800 femeninos (semifinales). Rocío Arroyo y Marta Mitjans.
Sin Lorea Ibarzabal tras su eliminación en las series, ahora la joven Rocío Arroyo (23 años) y la jovencísima Marta Mitjans (19) disputarán unas durísimas semifinales de 800 metros, en las que habrá que correr bastante por debajo de los 119 segundos para tener opciones. Al igual que en hombres, serán dos carreras y pasarán las tres primeras y los dos mejores tiempos.
El 800 es una de las pruebas reinas de los Europeos por la presencia de tres atletas extraordinarias: la actual campeona olímpica y europea británica Keely Hodgkinson (1:54.33), la líder del año suiza Audrey Werro (1:53.80) y la neerlandesa Femke Broeders-Bol, actual campeona mundial y europea de 400 vallas que llega con unos excelentes 1:55.60 en su nueva prueba.
La catalana Marta Mitjans disputará a las 13.10 horas la primera semifinal tras situarse como segunda española de la historia en las series con 1:58.52 y tendrá enfrente a Werro. Con 1:59.97 como mejor marca del año y 1:59.17 como récord personal, la madrileña Rocío Arroyo tuvo menos suerte y tendrá que medirse a dos de las grandes favoritas, Hodgkinson y Broeders-Bol.
13.45 horas. 400 femeninos (semifinales). Blanca Hervás, Paula Sevilla y Ana Prieto
Paula Sevilla y Ana Prieto superaron el miércoles las series, por lo que se unen este jueves a la madrileña Blanca Hervás en unas exigentes semifinales de 400 lisos que darán a las ocho mejores el premio de la final. Esta triple presencia en tres series distintas supone un nuevo acicate para el relevo con más opciones en estos Europeos, el 4x400 femenino.
Con dos billetes para las dos primeras y otros dos para los mejores tiempos globales, la madrileña Hervás abrirá el fuego por la calle 5 a las 13.45 horas con la marca personal de 50.46 que logró este año y tendrá enfrente a la neerlandesa Lieke Klaver 849.58 logrados también en 2026). También tiene mejor marca que ella la británica Yemi Mary John (49.85).
Con 51.62 como récord personal logrado este año, la andaluza Ana Prieto estará en la calle 3 en la segunda serie a las 13.53 horas con la checa Lourdes Gloria Manuel como favorita (49.37). Paula Sevilla cerrará el trío por la calle 7 a las dos y un minuto con 50.68 como marca personal y tendrá enfrente a la 'bestia' noruega Henriette Jaeger (49.15 este año y oro en el 4x400 mixto).
14.48 horas. Jabalina masculina (clasificación). Manu Quijera
A la espera del regreso definitivo del eternamente lesionado 'recordman' nacional Odei Jainaga, la jabalina española estará presente en la calificación con Manu Quijera, quien logró el título en Málaga y compartió podio con su hermano Nico por octava vez en los últimos ocho años. Bronce este año en el Iberoamericano de Lima, el discípulo de la exjabalinista Idoia Mariezkurrena debe dar ya otro paso adelante.
No lo tendrá nada fácil el navarro, quien se presenta con 81,27 como mejor marca del año y 83,28 como récord personal (segundo español de siempre); se piden 82 metros 'clavados' o estar entre los 12 primeros. Los grandes favoritos son el alemán Julian Weber (87,04 este año) y el renacido checo Jakub Vadlech (85,24), una vez acabada su exitosa relación hace dos años con su compatriota Jan Zelezny, quien mantiene el récord mundial con 98,48 desde 1996.
21.29 horas. 3.000 obstáculos femeninos (FINAL). Marta Serrano
La única representante española en las siete vueltas y media con obstáculos era la reciente campeona nacional Marta Serrano. La discípula e hija de Antonio Serrano logró su pase a la final con autoridad y este jueves disputará una final muy exigente a las 21.29 horas. Es la primera vez que corre una final absoluta a sus 23 años, tras caer a la primera en los Mundiales de Budapest'23 y de Tokio'25.
La doble medallista europea sub'23 (bronce en Espoo'23 y plata en Bergen'25) ha corrido este año los 3.000 metros obstáculos en 9:29.44 (novena de las finalistas) y su marca personal y récord español sub'23 es 9:21.00 (también novena). Por tanto, el objetivo de luchar por una valiosísima plaza de finalista está más que presente para la madrileña.
La gran favorita es la francesa Alice Finot, quien batió hace dos años el récord de Europa y lo dejó en 8:58.67... si bien este año se ha quedado en 9:26.74. La reciente mamá alemana Gesa Felicitas Krause ya ha corrido este año en 9:07.50 (su marca personal es 9:03.20), por detrás de la británica Elise Thorner (9:05.45) y por delante de la también germana Lea Meyer (9:09.13).
21.45 horas. Disco masculino (FINAL). Diego Casas
En un panorama muy sombrío desde la retirada de los grandes referentes como Manolo Martínez, Borja Vivas, Mario Pestano, Javi Cienfuegos o Mercedes Chilla, el disco está representando un oasis y la confirmación ha llegado en el Europeo de Birmingham con la clasificación para la final de una imponente Inés López y de un solvente Diego Casas.
El vallisoletano devuelve a las 21.45 horas al disco masculino a una final 10 años después de que el hispanocubano Lois Maikel Martínez fuese duodécimo en Amsterdam. El discípulo de Frank Casañas ha logrado este año su marca personal (65,95) y puede soñar con ser finalista en una final con el recordman mundial lituano Mykolas Alekna como favorito (75,56 y 72,65 este año).
22.28 horas. 800 masculinos (FINAL). Mohamed Attaoui y David Barroso
La final masculina de 800 será uno de los platos fuertes del jueves, tanto por el nivel de los ocho finalistas como por la presencia de dos atletas españolas: el vigente subcampeón Mohamed Attaoui y un David Barroso que debuta en una cita continental.
Será una final muy pareja en la que los ocho aspiran a todo. Un toque al cambiar, un error táctico o cualquier circunstancia marcará una prueba en la que la última vuelta se correrá en 51 segundos. Attaoui pasó por tiempos con su mejor marca del año (1:43.82) y el segedano Barroso lo hizo por puestos con 1:44.96.
Sus grandes rivales serán el irlandés Mark English tras batir el récord de los Campeonatos el miércoles (1:43.49), los británicos Max Burgin y Ben Pattison o el croata Marino Boudek, un atleta con un gran final que sabe esperar muy bien su momento. El francés Gabriel Tual, quien arrebató el oro a Attaoui hace dos años, cayó en 'semis' tras superar las series por tiempos sobre la campana.
22.50 horas. 200 metros femeninos (FINAL). Jaël Bestué
El miércoles deparó la clasificación matutina de Alba Borrero para las semifinales vespertinas, en las que Jaël Bestué ofreció una majestuosa imagen para acceder a la final que cerrará la jornada de este jueves a las 22.50 horas. Sin embargo, la azulgrana cayó eliminada y también lo hizo una Esperança Cladera que se lesionó en la recta y complica mucho la vida también al relevo 4x100 femenino y al mixto.
Bestué pasó con la séptima marca de las ocho semifinalistas (22.69), pero acabó dejándose ir muchos metros al entender que tenía la segunda plaza asegurada. Si se acerca a los colosales 22.19 que logró el año pasado en el Campeonato de Europa por Países, optará a todo en una final con enorme nivel en la que destacan la suiza Mujinga Kambundji y las británicas Dina Asher-Smith y Amy Hunt, ganadora de los 100 lisos en Birmingham.
Vidakovic, exjugador del Real Betis: "Pasé de la alegría de Sevilla a luchar por no perder una pierna"
La memoria de Vidakovic viaja de un país en guerra a un vestuario, de un quirófano a una conversación pendiente. Y, entre una historia y otra, aparece un Betis que todavía siente como suyo: “El año pasado estuve trabajando en Malasia; antes, en Indonesia, y también entrené en Filipinas. Allí viví una anécdota muy curiosa. Un día estaba en el aeropuerto y, de repente, se me acercó un chico con una camiseta del Betis. Imagínese mi cara. Encontrarte a más de 10.000 kilómetros de Sevilla con un aficionado del Betis… es que no me lo podía creer. Me reconoció y creo que hablé más yo que él. Le dije: “Pero, ¿tú qué haces aquí con esa camiseta?” (ríe). Han pasado muchos años desde que salí del Betis (estuve como jugador entre 1994 y 2000 y como entrenador del filial en la temporada 2011-12), pero hay algo de ese club que se quedó para siempre dentro de mí. La forma en la que llegué, cuando todo me salía bien, la lesión... Fue una etapa muy intensa”
-¿Cómo llegó al Betis?
-Mi país estaba en guerra y yo quería salir. No podíamos jugar partidos internacionales; era imposible seguir creciendo. Mi agente, Zoran Vekic, me dijo que tenía ofertas del Espanyol, de varios equipos de México, de Alemania... y del Betis. Del Betis solo sabía que estaba Gordillo. De alguna manera era mi ídolo, por su etapa en el Real Madrid. Yo entonces jugaba de carrilero y él era un referente. Subía, bajaba... lo hacía todo de maravilla (silencio). También sabía que el clima tenía que ser bueno porque unos años antes había ido de vacaciones a Mallorca y me llamó la atención el calorcito. Lo que no podía imaginar es que de aquel calorcito iba a pasar al calor que me encontré nada más llegar a Sevilla. Llegué por la mañana y era imposible hacer nada. Me llevaron al hotel y, ya por la noche, vino a recogerme Eusebio Ríos (director deportivo). Quedamos con el míster (Serra Ferrer), y con algunos directivos del club en un restaurante. Me invitaron a comer jamón, a tomar unas cervecitas... y se me olvidó el calor (risas).
-¿Cómo se adaptó tan rápido a la idiosincrasia de Sevilla?
-Los balcánicos y la gente de Andalucía nos parecemos en muchas cosas. Nosotros también somos muy emocionales y nos gustan las bromas. Aquel vestuario era una pasada. Nos acostumbramos a ganar y éramos una familia.
-Hábleme de algún jugador de esa época.
-Hay muchos, muchos. Alfonso tenía mucho nivel, driblaba con las dos piernas, no sabías por dónde te iban a salir. También teníamos dos jugadores en las bandas que podrían jugar perfectamente en cualquier época del fútbol. Finidi siempre me pareció una máquina tácticamente, era el jugador perfecto. No perdía nunca el balón. Jarni también era buenísimo. Era un portento físico, con mucha velocidad y ponía unos centros espectaculares. Había calidad en este equipo. Muy buena gente también. Todos los jueves salíamos a cenar juntos. Íbamos a El Espigón. ¿Sigue abierto? Tenían un jamón increíble. Después nos íbamos todos a tomar algo. El ambiente que se respiraba era espectacular. Pero también es verdad que yo llevaba algo dentro...
-¿A qué se refiere?
-Yo tenía un amigo que se quedó en mi país durante los cuatro años que duró la guerra. No salió nunca. Pero sobrevivió. Yo le mandaba comida a través de algunas ONG que había en Belgrado. Era muy difícil comunicarme con él porque las líneas telefónicas estaban destrozadas. Solo podía saber de él a través de unos equipos de radiofrecuencia. Estuve muchos años sin verlo hasta que, un día, en un partido de pretemporada que jugábamos con el Betis en Holanda, apareció allí. Aquello fue muy emocionante. Le cuento esto porque hace apenas diez días volví a estar con él en Sarajevo. Hablamos de todo aquello. Me dijo que nunca pudo salir porque Sarajevo estaba rodeada por fuerzas serbias y él, al ser musulmán, sabía que intentar escapar era jugarse la vida. Lo importante es que todo eso ya pasó. Hay que seguir.
-Usted también tuvo que hacer eso en su vida. Tras la grave lesión de rodilla, no le quedó otra que levantarse y seguir adelante, ¿no?
-Nunca volví a ser el de antes. Fue un calvario de dos años. Yo creo que nadie se recuperó de una bacteria como la que tuve, ¿eh? (la conocida como «el virus del quirófano»). Es verdad que volví a jugar, pero nunca fue igual. Lo primero que hicieron los médicos fue intentar salvarme la pierna. Hay personas a las que se la han tenido que amputar. Pasé de la alegría de Sevilla a luchar por no perder una pierna. Cuando consiguieron acabar con el bicho, me dejó muchísimas secuelas. Me tuvieron que operar los meniscos, quitarme casi todo, limpiarme la rodilla varias veces... ¡Me operaron seis veces en dos años! Fue mucha tela. Mucho quirófano. Mentalmente fue durísimo. Piense que, cuando salí del hospital, los médicos me dijeron que me olvidara del fútbol, que lo más importante en ese momento era intentar volver a caminar bien. Se me cortó todo de raíz. En el Betis me estaba saliendo todo de maravilla. Había equipos como el Barcelona o el Deportivo que habían preguntado por mí.
-¿Qué pensó entonces?
-Yo estaba muy bien en el Betis. Además, sabía que Lopera no me iba a vender. Acababa de traspasar a Roberto Ríos al Athletic y creo que no se iba a atrever a vendernos a los dos. La afición se le habría echado encima. No era fácil.
-Tampoco debió de ser fácil para usted asimilar lo que ocurrió tras el motín de Mérida (agosto de 2000), ¿verdad?
-Aquello me afectó muchísimo, más de lo que la gente puede pensar. Me sentí un poco traicionado por algunos compañeros. Todos habíamos llegado a un acuerdo en el vestuario. Como el presidente, Lopera, no nos pagaba, decidimos los jugadores firmar un documento y no jugar el partido amistoso en Mérida. La gente se echó atrás luego. El vestuario había cambiado. Sólo aguantamos Roberto Solozábal y yo. Lopera empezó a llamar uno a uno a su despacho. ¡Conmigo también lo hizo! Algunos se asustaron, igual los tenía cogidos por algún sitio… No sé.
-Cuando se encontró con Lopera después de todo aquello, ¿qué le dijo?
-Que yo no iba a cambiar mi idea, que había dado mi palabra. Él les debía mucho dinero a los jugadores. ¿Por qué iba yo a cambiar?
-¿Y él qué le comentó?
-Que me quedaban unos años de contrato, y que no me convenía hablar. Es verdad que solo dos meses después ya no estaba en el Betis. Así fue. Pero, ¿cómo iba a cambiar mi opinión? La prensa me llamó y yo no iba a desmentirme. Yo tenía que decir la verdad. Como siempre.
La guerra le obligó a marcharse. La lesión casi le obligó a dejar el fútbol. Y algunas decisiones le costaron muy caras. Hay derrotas que se olvidan. Renunciar a uno mismo, no.
Lo que se mueve
En la vida de Vidakovic hubo guerras, lesiones y momentos en los que volver a caminar parecía más importante que volver a jugar al fútbol. Sin embargo, cuando le preguntas por la persona que más le ha marcado, no duda ni un instante: Biljana. La llama "heroína". Fue quien compartió con él los peores días de su carrera, cuando el miedo y la incertidumbre parecían no tener fin. Hoy sigue hablando de su mujer con la misma gratitud de entonces. Hay agradecimientos que no caducan.
